lunes 19 de octubre de 2009

Una colección para el futuro


Cualquier campo, como la Antropología médica en el seno de la Antropología y de las Ciencias de la Salud, debe dotarse de instrumentos de difusión adecuados a los tiempos. A principios del s.XXI la publicación de libros académicos, fuera del ámbito anglosajón donde las cosas - todavía - parecen ir por el camino de la edición tradicional de la mano de las generosas partidas presupuestarias de sus bibliotecas, se ha convertido en un ejercicio difícil. Los problemas de derechos de autor, las demandas de los editores relativas a "ayudas" a la edición, y las indudables dificultades de distribución están poniendo puertas a la difusión del conocimiento científico. Al margen del inglés, una lengua muy bien adaptada a las necesidades de comunicación de las metodologías experimentales, todos los demás tenemos problemas de difusión: sea porque nuestro sector editorial esté muy atomizado y sin recursos para proyectarse más allá de nuestras fronteras, sea porque las temàtias cualitativas de las ciencias humanas y sociales no pueden pretender abarcar àmbitos de interés demasiado amplios


La proliferación de la difusión por el conducto de las publicaciones periódicas tampoco resuelve el problema. Las publicaciones periódicas son en ellas mismas un cuello de botella a la difusión, puesto que las demoras en la publicación pueden alargarse meses y aun años, y las características del artículo de revista se acomoda sólo parcialmente a una disciplina como la Antropología médica - y en general las CCSS y HH - en la que la monografía original es y seguirá siendo uno de los elementos de referencia de nuestra identidad profesional. ¿Alguien puede pensar en Durkheim, Weber, Marx, Foucault, Bourdieu y otros simplemente en artículos de revistas? ¿Qué les hubiese sucedido a todos ellos ante los comités actuales de evaluación? ¿Duda alguien que aun hoy, los autores de más impacto son precisamente ellos junto con muchos otros, como Platón o Aristóteles que fallecieron hace más de dos milenios?


No es posible, en Antropología - y en general en CCSS i HH , ir a una lengua franca como el basic English. Es posible comunicarse pragmàticament en una lengua franca pero no es posible abandonar las lenguas vernáculas en el tratamiento de la mayor parte de las investigaciones. La etnografía se construye como un género literario y los estilos narrativos no son los mismos en francés, que en catalán o en castellano o portugués. Compárense por ejemplo el último libro catalán de Lluis Mallart, reescritura a su vez de la version inicial francesa para comprobarlo. Pero hagase lo mismo con Death without weeping (en la version inglesa) y Tristes tropiques. Son estilos literarios todos ellos que tienen un punto de intraducibles o que deberían abrir un debate sobre la traducción.


La colección de libros de Antropologia médica de Publicacions URV - la editora institucional de la Universitat Rovira i Virgili en Tarragona -, se propone difundir el conocimiento a partir del e-book y asumir la gratuidad de los libros con el objeto de abrirlos a la comunidad internacional. En esto creemos adoptar una posición de vanguardia en la medida que en los forods internacionales este está siendo un tema de debate y de desarrollo tecnológico que va a conducir a que, antes de un lustro, el uso de los e-readers sea tan común como el libro físico porque su costo se habrá abaratado tanto que serà asequible a todo el mundo.


Además, la descarga gratuita, en el caso de la edición académica es una estrategia de futuro. En efecto, del mismo modo que la producción artística está cambiando en el mismo sentido, en el caso de la edición académica estamos ante un mundo habitualmente acostumbrado a cobrar tarde, poco y mal los derechos de publicación, y al que las editoriales exigen cada vez más el financiamiento de la publicación. A cambio, una difusión en general mala, pusto que el libro académico no puede competir en las librerías con las novelas policiacas y los libros de cocina.


La paradoja es que el instrumento es la gratuidad a base de reducir costos de producción - una de las ventajas de la informàtica -, y de la posibilidad de una adecuada lectura con las nuevas pantallas de plasma. A cambio, acaban las fronteras territoriales a la difusión y para los lectores acadèmicos de lenguas latinas no ha de serles difícil el esfuerzo de pasar del catalán, al castellano, al galego-portugues o al francés o el italiano. Y por qué no en inglés también. No renunciamos tampoco a ello, ocasionalmente..